El burkini y la libertad

mujeres con burqa

Irene Lozano en El pais:

Al afirmar que las mujeres musulmanas deciden libremente si se ponen o no el burka, el niqab o el hiyab, se busca vincular un evidente signo de opresión femenina con la libertad. Muchos dirán que no es un signo de opresión femenina, sino un símbolo religioso. Pero resulta que sólo lo llevan las mujeres, mientras los hombres están libres de ello, incluso los más píos. Si sólo fuera religioso, se establecería para todos, como la obligación de rezar mirando a La Meca, que no distingue de sexos.
Además de ser una exigencia sexista, cubrirse la cara tiene en Europa unas connotaciones precisas. En nuestra imaginación cultural, quienes ocultan su rostro son bandidos, salteadores de caminos, atracadores, terroristas… Cuando no está relacionado con la violencia o el delito, taparse el rostro sólo obliga a las mujeres y se asocia a la pureza sexual y a la prohibición de disponer del cuerpo propio. ¿Qué podrían hacer las mentes biempensantes para ver algo positivo en un rostro cubierto y así no darle más vueltas al asunto? Vincularlo a uno de nuestros valores primordiales: la libertad. De ahí el esfuerzo por reivindicar lo ufanas que muchas musulmanas se cubren la cara: para que olvidemos sus connotaciones opresivas. Sin embargo, afirmar que las mujeres musulmanas en ciertos países deciden con libertad, equivale a decir que en la España de Bernarda Alba una mujer podía elegir guardar luto o no cuando su hermana se acababa de suicidar. No es más que un modo de sublimar la opresión.

Por ejemplo, seguro que esta mujer musulmana es muy libre de taparse o no