Antitaurinos

Me contaron una anécdota de Agustín de Foxá que resume precisamente lo que me producen a mí los antitaurinos. Se cuenta que, después de uno de los Consejos de Ministros, se acercó a Franco y le dijo: “Cuánto odio a los comunistas“. Franco respondió que él también. Volvió a decir lo mismo, obteniendo la misma respuesta. A la tercera vez, sin embargo, dijo “Cuánto odio a los comunistas, pero sobre todo porque me han hecho posicionarme en el otro bando“.

Vaya por delante que no odio a nadie, ni siquiera a los terroristas, sean del pelaje que sean. Pero sí es cierto que, viendo lo que dicen los antitaurinos (supuestamente porque “quieren” a los animales) y los nacionalistas periféricos (que no aguantan nada español, pero no protestan contra los toros embolados porque son “nacionalistas“), y a pesar de la poca gracia que me hacen a mí los toros (es bastante distinto lo que hacen los recortadores), no tengo más remedio que afirmar la vergüenza ajena que me producen los comentarios que hemos tenido la desgracia de leer en los pasados días. Sólo puedo decir que jamás voy a poder apoyar a gente que odia a otro ser humano con tanta inquina, sea cuál sea la razón.

Veamos algunos ejemplos:

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Resulta cuando menos interesante a nivel psiquiátrico que gente que se dice “enamorada de los animales“, se alegre por la muerte de un hombre de 29 años que no les había hecho nada personalmente, aunque su profesión no les gustara, e, incluso, insulten a su familia, viuda incluida. ¿Querer que no se torture a los animales implica odiar a quien tiene una profesión legal, aunque no guste? Entiendo no ir a los toros, boicotearlos y hacer manifestaciones, pero ¿esto?

Ahora bien, no son ni de lejos, los ejemplos más escabrosos. El primero, un docente de primaria que no entendió que las redes sociales sirven para transmitir información, incluidas las barbaridades que, anónimos como él, dicen:

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Viendo la reacción que había suscitado la barbaridad que había dicho, ha escrito lo siguiente:

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Pero esa disculpa es un poco difícil de creer cuando hace un año escribió lo siguiente:

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La segunda ha sido una argentina, “writer” de profesión, que le dijo varios improperios a la viuda del torero fallecido, Víctor Barrio, entre otros los que siguen:

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La reacción de los tuiteros no se hizo esperar y ha desaparecido de twitter.

Por último, está el condenado por enaltecer a terroristas de ETA y alabar los tiros en la nuca, Pablo Hasel, que escribía esto en Twitter:

2016-07-11 (1)

La incoherencia es patente: se defiende a un ser vivo al que, sin embargo, nos comemos todos con muchas ganas en filetes o en chuletas, pero cuya muerte no vemos porque nos desagrada (y, como no la vemos, no existe…), pero, sin embargo, se desea la muerte de un ser humano cuyo trabajo no nos gusta, aunque sí nos lo comemos si tenemos ocasión. Y, algunos sujetos defienden a un toro pero “cantan” (es un decir) canciones alabando a quienes pegan tiros en la nuca. Por cierto, los mataderos en repetidas ocasiones han sido denunciados por maltrato animal y nadie hemos tenido que leer semejantes barbaridades.

No puedo estar de acuerdo con un planteamiento tan simplista. Hace poco salió en prensa una noticia de una lince liberada en los Montes de Toledo que comparte dehesa con unos toros bravos. Muchos ecosistemas van a encontrar dificultades importantes el día que los ganaderos de toros bravos dejen de mantenerlos. No estoy de acuerdo con el toreo, pero habría que ver cómo cambiarlo de forma que siguiera habiendo aficionados, no se perdiera el mercado y se protegieran esos ecosistemas. Desear la muerte de terceras personas, sin entender lo que significa la cría del toro de lidia en muchas áreas para el campo español muestra, por lo menos, una falta de cultura y de realismo interesante a nivel, ya no sólo personal, si no también sociológico.

Pero, claro, no se le pueden pedir peras al olmo. Las limitaciones intelectuales o los evidentes problemas psiquiátricos o, incluso, la maldad, la envidia y el odio que destilan los comentarios, hacen que, desde luego, no sean compañeros de viaje con los que yo quiera ir. Habrá que esperar a otros movimientos menos extremistas y más razonables.

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